Casos · Imprex (marca Garza)

Un catálogo distinto para cada cliente, sin rehacerlo cada vez.

Una distribuidora de gran consumo con unas 10.000 referencias. Cada cliente pide su propio catálogo: sus productos, su tarifa, sus precios. Así dejamos de montarlos a mano.

Cliente

Imprex · marca Garza

Tamaño del catálogo

~10.000 referencias

De la mano de

Sales Layer (PIM)

El problema, en cristiano

No es un problema de tecnología. Es que la misma información está en muchos sitios y alguien tiene que copiarla a mano.

Antes

Cada catálogo, un proyecto

  • Las fotos están en una carpeta, los precios en un Excel y las descripciones en la cabeza del comercial.
  • Para cada cliente se copia y pega otra vez, cambiando productos y precios a mano.
  • Sube un precio y hay que repasar todos los catálogos ya enviados, uno por uno.
  • Nadie se fía del todo: siempre aparece una foto vieja o un producto que ya no se vende.

Después

Un sitio, muchos catálogos

  • Cada producto vive en un único sitio, con su foto, su descripción y sus precios.
  • Dices qué cliente es y salen sus productos con su tarifa. No eliges tú uno a uno.
  • Cambias el precio una vez, en un sitio, y queda cambiado para todos.
  • Lo que está descatalogado o sin foto no llega al catálogo del cliente.

El catálogo, por dentro

Así se ve cuando está ordenado

El trabajo se hizo de la mano de Sales Layer, el PIM donde vive el catálogo. Nosotros pusimos el orden encima: qué información necesita cada producto, cómo se nombran las cosas y qué reglas deciden lo que entra en cada catálogo.

Catálogo de la marca Garza en Sales Layer: nueve categorías (iluminación, conectividad, sonido, antimosquitos, irrigación, material de venta…) con su ficha y sus imágenes.
El catálogo de Garza en Sales Layer: 9 categorías, 454 productos, cada uno con su ficha y sus imágenes en el mismo sitio.

Lo importante

Cambia de cliente y cambia el catálogo entero

El equipo comercial no monta catálogos: elige a quién se lo manda. Las reglas de tu negocio deciden el resto. Pulsa un cliente para verlo.

Catálogo 2026

Ilustrativo: clientes y cifras de ejemplo.

Las reglas que lo deciden

Estas reglas se escriben una vez. A partir de ahí, dar de alta un cliente nuevo es elegir sus condiciones, no montar otro catálogo desde cero.

Qué montamos

Ficha de producto

1 · Una ficha por producto

Decidimos qué información necesita cada producto para poder venderse: nombre, medidas, foto, precios. Y dónde vive esa información, que es siempre el mismo sitio.

Si es cliente A Tarifa A
Si es cliente B Tarifa B

2 · Tus reglas, escritas

Lo que tu equipo ya sabe de memoria (qué cliente compra qué y a qué precio) se pone por escrito una vez. Deja de vivir en la cabeza de tres personas.

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La foto encuentra su ficha

3 · Las fotos se colocan solas

El diseñador guarda la imagen con el nombre acordado y aparece sola en la ficha del producto que le toca. Nadie arrastra archivos ni pregunta «¿esta foto de quién era?».

Qué cambia para el negocio

Sacar un catálogo para un cliente nuevo deja de ser un proyecto y pasa a ser una decisión comercial: eliges sus condiciones y sale.

El comercial deja de perseguir precios y fotos por correo, porque hay un sitio donde mirar y ese sitio está bien. Y cuando el catálogo está ordenado, sirve para lo siguiente: la web, el marketplace, el cliente que pide su fichero.

El mismo orden es lo que después permite preguntarle cosas a tus datos y que la respuesta sea fiable. Primero se ordena; luego se pregunta.

Automatiza tu catálogo.

Si mandas catálogos o tarifas distintas a cada cliente, esto se puede montar sobre lo que ya tienes. Empezamos mirando tus fuentes y te decimos qué hace falta.